Mostrando entradas con la etiqueta herida quirúrgica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta herida quirúrgica. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de diciembre de 2016

Protocolos traumáticos - PTC y PTR

¡Feliz sábado! Hoy os voy a hablar de los protocolos que existen en planta. Estos son muy importantes ya que orientan a todo el personal de cómo tratar al paciente según el tipo de operación a la que se ha visto sometido.

Todos (o casi todos) los protocolos tienen el inicio compartido: Aseo el día de la operación (y si es posible día antes) con gel Hibiscrub y pauta de Clexane (heparina) 12 horas antes de entrar a quirófano.  Importante el entregar la hoja de recomendaciones que informen al paciente en rasgos generales de lo que va a tener que enfrentar.

En esta entrada nos centraremos en las cirugías de prótesis de cadera (PTC) y prótesis de rodilla (PTR).

El primer día de postoperatorio se le realizará una Rx de control y analíticas seriadas al paciente, normalmente el mismo día del procedimiento.
La tolerancia (vuelta a la ingesta) se inicia generalmente 6 horas después de la operación: Se empieza por fomentar la ingesta hídrica y a medida que la soporta, se pasa a una dieta blanda. Finalmente, se le dará una dieta acorde con el propio paciente (basal, sin sal, para diabéticos...)

El primer día el reposo en cama es absoluto y fundamental. Las PTC es importante que estén en decúbito supino con una almohada entre las piernas. En PTR está prohibido, sin embargo, que se ponga la almohada debajo de la pierna. En ambos casos hay que vigilar la posible aparición de úlceras por presión (UPP) y vigilar trofismo distal de los miembros.

En el siguiente día de postoperatorio se haría el primer levantamiento al sillón, se retirarían drenajes si desde la tarde anterior es menor o igual a 150 cc y se realizará la cura de la herida quirúrgica.

En el tercer día podrá el paciente ya deambular por la unidad si el dolor se lo permite.

Espero que os haya servido de ayuda y... ¡Hasta mañana!

martes, 6 de diciembre de 2016

Iniciación a las vendas

A pesar de ser la tercera semana en traumatología, aún no os he hablado de algo que vemos a diario: Curas y cambios de vendajes.

El procedimiento es simple y rápido: Se necesitan tijeras para cortar el vendaje, guantes estériles, gasas con suero fisiológico, gasas con clorexhidina, vendas nuevas, artiflex (algodón para relleno de vendaje) y esparadrapo de papel.


Antes de empezar se debe cortar la venda ya puesta y crear un campo estéril en el sitio donde se vaya a realizar la cura. Con los guantes puestos se le deberá pasar clorexhidina en gasas por la herida quirúrgica y después suero. Una vez esté la zona limpia, se colocará una gasa estéril encima de la herida y a continuación se empezará a enrollar el artiflex. Por último, se cubrirá todo el algodón con una venda nueva y se sujetará con esparadrapo.

Es importante siempre dejar una parte del miembro al aire libre para valorar el riego sanguíneo en la zona y prevenir necrosis o posibles complicaciones.

Si no es necesario vendar, se colocará un apósito adhesivo que cubra bien la zona.



Espero que os haya servido para ubicaros de primeras en el mundo de los vendajes, aunque un día dedicaré más tiempo a hablar de cada tipo por separado. Nada más que deciros que… ¡Hasta mañana!

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Complicaciones traumáticas

¡Feliz miércoles! Mitad de semana, planta tranquila, nada que relatar… Por lo que se me ha ocurrido enumerar una serie de complicaciones que en esta semana y pico he visto en pacientes de Traumatología y que están relacionados con la atención sanitaria.


El mayor problema de los pacientes como ya he dicho anteriormente es el dolor; tanto en posición estática, como en levantamientos, como con la movilización de la articulación afectada. ¿La solución? Analgésicos IV, orales, subcutáneos… Cualquier remedio que les haga pasar ese mal trago. Y hablando de levantamientos, ya dije en entradas anteriores que estos causaban muchos, muchísimos mareos; a veces incluso vómitos, otro de los efectos secundarios de los cuidados en la hospitalización.

El segundo de los problemas más frecuentes es el drenaje purulento o el sangrado de vendajes; en este caso se debe hacer una cura exhaustiva (con guantes estériles) y poner un vendaje nuevo para evitar infecciones mayores (¡ya que puede derivar incluso en necrosis!).
Además, en pacientes posquirúrgicos con retirada de sonda vesical, suele ser un problema la reanudación de la micción, teniendo que recurrir muchas veces a algún diurético y a un aumento de ingesta de líquidos para volver a educar a la vejiga en cuanto a orinar de forma autónoma y voluntaria.

Por último, como popurrí también se han visto complicaciones en la saturación de oxígeno de los pacientes, en hongos que pueden hacer que la herida corra peligro, alteración de los niveles de glucemia, muchas veces ansiedad o impaciencia por el alta, y una larga lista de etc.


El mejor remedio siempre es la amabilidad y la buena información al paciente: “Es mejor prevenir que luego curar”, y un paciente informado y satisfecho no va a impedir que hagas tu trabajo ni te va a poner pegas, sino que te lo va a facilitar.



Sin nada más que reflexionar ni que añadir, simplemente me queda deciros que ¡Hasta mañana!

martes, 29 de noviembre de 2016

Martes rutinario

¡Buenas noches! Después de las tempestad siempre viene la calma, y después de una primera semana muy movidita, esta segunda ronda pinta más relajada. Hoy el día ha sido llevadero, sin pausas pero sin prisas.

Todo trabajo tiene una parte mala y lo peor de ser primeriza en la enfermería es el cariño que le coges a tus primeros pacientes y la pena de la despedida cuando le dan el alta o los trasladan a otro centro para operarlos. Hoy le tocó realizar un traslado a una de mis "chicas de oro", que son las veteranas de la planta, con alegría pero a la vez con un leve tono de tristeza nos despedimos de ella y de sus familiares con los que tantas migas habíamos hecho; pero todo cambio es para bien, por lo que prima la sensación de satisfacción.

Y que haya una despedida significa que también ha de haber una bienvenida: Hoy hemos recibido a tres pacientes; dos ingresos programados para pruebas y quirófano, y uno proveniente de urgencias.  A todos ellos se les pasó el parte inicial resumiendo sus operaciones previas, medicamentos que toman a domicilio, enfermedades que padezcan, alergias...

Mi día terminó haciéndole la cura a una paciente que, por culpa de un hongo que le atacó a un pie y a las dos manos, tuvo que posponer su operación: El tratamiento contra ese hongo es un fomento y, a día de hoy ya han accedido a apuntarla a quirófano de nuevo para el jueves porque pinta muchísimo mejor.

Y, como acabé antes de la hora, me dediqué a ayudar a mis compañeras en planta y así pude ver una cura de una herida quirúrgica de la que drenaba pus: Nos enseñaron cómo usar en esas ocasiones los guantes estériles y cómo realizar la limpieza para no contaminar más.

Finalmente, hicimos una revisión a todos los pacientes para quitar medicación ya acabada y bajamos, exhaustas, al vestuario.

Espero que hayais tenido un día mucho menos agotador que el mío y, sin más dilaciones:
                                                                                                                                       ¡Hasta mañana!